Hay quien, de Rafael Amor
Hay quien perece de sed en un río
quien agradece la gota en el desierto,
quien se muere rodeado de la vida
y quien se empeña en vivir entre los muertos.
Hay quien deshoja la flor por capricho
y quien a diario se aferra a la esperanza,
quien con un soplo de amor inventa un mundo,
y a quien un mundo de amor ya no le alcanza.
Hay quien ama la verdad más que a nada
y quien se quema con ella como al fuego,
Hay quien quiere salir de las tinieblas
y quien vive en la luz y sigue ciego.
Hay quien pide piedad y no la tiene,
quien fue piadoso siempre y no la implora,
hay quien lleva la cruz con valentía
y quien cobarde y cruel, suplica y llora.
Del que ayer sufrió mucho hay quien se olvida
y quien sin pena vivió, pero reacciona,
quien con pan y cobijo se revela
y quien tiene razón y la traiciona.
Hay quien cree en un dios por que le teme
y quien teme creer ante la duda,
quien se aferra a un más allá tras de la vida
y a quien la carne mortal no da pavura
Quien espera un milagro que lo salve,
quien se salva a si mismo de la nada,
quien se niega y mezquina la ternura
y quien reparte su savia enamorada.
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